Animales

La edad de la educación de nuestro Perro

Pin
Send
Share
Send
Send


Tener un cachorro en casa puede ser muy emocionante, pues en esa etapa los perros suelen ser muy juguetones y divertidos, además de la ternura que produce su apariencia. Sin embargo, tener un cachorro también implica asumir la responsabilidad que se requiere para entrenarlo y enseñarle buenos modales, en aras de que no se convierta en un pequeño monstruo destructor o un animal que la familia sea incapaz de controlar, llegando a ser un problema.

Es por eso que en ExpertoAnimal queremos hablarte sobre cuándo puedes empezar a educar a tu cachorro. El momento adecuado para hacerlo es muy importante, ya que hará el trabajo más fácil para ti y para el perro.

¿Un perro maleducado?

Zapatos rotos, cojines destrozados, una alfombra sucia y ladridos o peleas callejeras con las mascotas de los vecinos es lo que te espera si no te dedicas a educar correctamente a tu perro desde que este es cachorro. Al igual que ocurre con las personas, hay cierta edad en la que será más sencillo enseñar a tu perro las órdenes principales y los hábitos básicos que debe cumplir para llevar un vida en armonía con la familia humana y las otras posibles mascotas con las que se tropiece.

Un cachorro que no ha recibido educación puede convertirse en un problema y generar tensión entre los distintos miembros que forman parte del hogar, pero sabemos que esto puede ser contrastado y corregido con una guía necesaria.

El momento de empezar a educar a tu cachorro

A pesar del proceso de domesticación por el cual ha atravesado, el perro sigue siendo un animal acostumbrado a seguir a la jauría, por lo que desde muy joven puede ser educado sobre las reglas que rigen la manada, incluso cuando esta se trata de una familia. Esperar a que el cachorro tenga más de seis meses o se acerque al año para comenzar a enseñarle las reglas de la casa, como hacen muchas personas, es desperdiciar un tiempo precioso en el cual puede perfectamente recibir instrucciones sobre qué lugares de la casa le están prohibidos o dónde hacer sus necesidades, por ejemplo.

A partir de las 7 semanas, cuando el perro ya se ha independizado un poco de la madre (de esa edad en adelante es que se recomienda darlos en adopción, por ejemplo), tu cachorro está listo para aprender las primeras normas de convivencia y las órdenes que necesita para convertirse en un miembro más del grupo familiar.

Proceso de aprendizaje

El perro aprende durante toda su vida. Incluso cuando crees que has terminado el proceso de educación y entrenamiento, si te descuidas es posible que adquiera otros hábitos que resulten indeseados, o, de hecho, que se adapte con facilidad a nuevas situaciones que se presenten en el hogar aunque haya llegado a la edad adulta. A pesar de esto, educar al cachorro desde pequeño es necesario, no solo para evitar inconvenientes con la familia o terminar teniendo un perro indisciplinado, sino que comenzar el entrenamiento a corta edad facilita la retención de la información y lo hace más receptivo, ya de adulto, a situaciones nuevas.

Por supuesto, al igual que con los humanos, cada etapa tiene un nivel de dificultad diferente, por lo que deberás adaptar lo que quieres que tu cachorro aprenda a la edad que tiene. De este modo, podemos dividir el entrenamiento del cachorro en:

  • A partir de las 7 semanas
  • A partir de los 3 meses
  • De 6 meses en adelante

A partir de las 7 semanas

Tu cachorro acaba de llegar a casa, o es momento de ayudar a la madre en la educación del perrito o la camada. A esta edad puedes enseñar a tu cachorro unas pocas cosas, pero que son de mucha importancia:

De 6 meses en adelante

Entre los 6 y los 8 meses, tu cachorro será capaz de captar órdenes más complejas. Comandos como dar la pata, tumbarse y otros trucos que quieras que aprenda serán fácilmente asimilados en esta etapa. También es un buen momento para que comience a relacionarse con otros perros. Para ello, no te pierdas nuestro artículo en el que te contamos cómo socializar a tu cachorro.

A partir de este punto, tu perro ya conocerá las normas básicas y habrá adquirido los hábitos necesarios para convivir con su familia humana.

Consejos útiles para educar a tu cachorro

Además de todo lo anterior en cuanto a cuándo puedes empezar a educar a tu cachorro, deberás tener en cuenta los siguientes consejos a la hora de iniciar el adiestramiento:

  • Sé paciente. Si te alteras cuando el perro no logra cumplir la orden como deseas, no lo presiones ni lo fuerces: es probable que el método que estés utilizando no sea el más adecuado. Déjalo por esa día, analiza qué está mal y retoma al día siguiente.
  • Sé amoroso. Las muestras de cariño, los mimos y las felicitaciones cuando el perro cumple con lo que esperas de él son el refuerzo positivo que necesita para aprender más rápido.
  • Sé coherente. Desde el primer día es crucial establecer cuáles serán las normas que el perro debe cumplir, y estas deben ser seguidas por toda la familia. Mezclar las señales solo confundirá al animal.
  • Sé comprensivo. Sesiones largas de entrenamiento solo te agotarán a ti y al perro. Prefiere reforzar la orden y el comportamiento que quieres que le siga durante cinco minutos, un máximo de 10 veces al día, y los resultados serán más notables.

Con estos consejos estamos seguros de que tu cachorro logrará ser un perro educado en muy poco tiempo. Si tienes un can adulto que nunca ha recibido entrenamiento, no desesperes: también es posible educarlo, ya sea que lo hagas tú mismo en casa o que asistas con él a cursos y talleres de adiestramiento.

Si deseas leer más artículos parecidos a ¿Cuándo puedo empezar a educar a un cachorro?, te recomendamos que entres en nuestra sección de Educación básica.

¿Cuál es la edad ideal para la educación de nuestro perro?

Son muchas las dudas que tienen los propietarios de perros referentes al adiestramiento y sobre todo a qué edad debemos empezar con la educación de nuestro perro.

Una de las primeras lagunas que deberíamos aclararles los profesionales es la edad correcta para educar a sus animales. O mejor aún, las diferentes edades en las que se deben afrontar las diferentes etapas de educación de un perro, desde que es cachorro hasta que es ya todo un adulto.

Desde luego está claro que la educación es una inversión de futuro, un pequeño esfuerzo en los primeros meses de convivencia con una nueva mascota se convertirá después en largos años de placentera amistad, llena de satisfacciones.

Muchos amos creen que el perro se adiestra o educa a partir de un año porque “antes son incapaces de aprender porque sólo piensan en jugar”, Otros opinan después del año ya no aprenden “porque ya tienen la personalidad formada” mientras que un tercer colectivo piensa “no es necesario educarlos porque al año se calman solos”. Si observamos la naturaleza veremos que ninguno de ellos está en lo cierto:

Durante los primeros días de vida los cachorros pasan el noventa por ciento del tiempo durmiendo y el diez por ciento restante, mamando. Alrededor de los trece días (hay variaciones según las razas) abren los ojos, mientras que los oídos empiezan a mostrarse activos a eso de los veinte días (se observa la reacción de sobresalto ante un ruido).

Hacia las tres o cuatro semanas entran en una fase de socialización: su principal preocupación es el juego, y mediante él llegan a una inmadura organización de manada, alrededor de las seis semanas de vida, con algunos desgraciados miembros de la camada sufriendo ataques de sus hermanos más fuertes.

La madre empieza a dejarlos solos gradualmente para cazar y así poder empezar a ofrecerles alimentos sólidos predigeridos mediante la regurgitación. Desde las cinco semanas puede gruñir e incluso hacer el ademán de morder a los cachorros de manera disuasoria si se acercan con intención de amamantarse. Durante las dos semanas siguientes los pequeños pueden conseguir persuadirla para que les alimente de manera ocasional, pero el suministro está llegando a su final. Hacia las siete semanas de vida las perras suelen tener escasez de leche, por lo que los perritos deben destetarse.

Entre la tercera y la séptima semana de vida tiene lugar un proceso fundamental: El imprinting. Es el periodo más receptivo en la vida del perro, puesto que es capaz de interpretar de manera aceptable los estímulos que le proporcionan sus sentidos pero aún no tiene capacidad de sentir miedo: Puede conocer el entorno y no teme hacerlo.

Aprende a aceptar la proximidad de otros perros y de las personas sin mostrar miedo ni agresividad ninguna. Es el momento idóneo para aprender a relacionarse con el entorno en el que va a vivir. Por ello, una vez destetado el cachorro, nos acercamos a un buen momento para que los pequeños se adapten a un nuevo hogar, aunque las diferencias según las razas harán que debamos esperar a las diez semanas.

La fase de socialización se completa hacia los tres meses. El cachorro tiene ya un completo desarrollo social y si estuviera en libertad comenzaría a explorar en serio, empezando a tomar parte en actividades de caza. Es la fase juvenil.

Cumplidos seis meses los machos empiezan a levantar la pata para orinar y se hacen sexualmente maduros. La plena madurez sexual tiene lugar entre los seis y los nueve meses tanto en machos como en hembras, con variaciones de una raza a otra. Algunos individuos son más tardíos y no llegan a ser plenamente adultos (siempre desde el punto de vista fisiológico) hasta los diez o doce meses.

En mi opinión, la edad óptima de adopción de un cachorro se sitúa entre las seis y las diez semanas, hacerlo antes es tan perjudicial como hacerlo mucho más tarde. Las relaciones entre compañeros de camada y sobretodo con sus progenitores habrán proporcionado al perrito los pilares básicos para su estabilidad emocional (la separación prematura es una de las principales fuentes de inseguridad y de ansiedades), y estamos a tiempo de acostumbrarlo a un nuevo entorno a menudo estresante antes de que se haya cerrado la etapa de socialización. Las socializaciones inadecuadas aumentan el riesgo de que aparezcan problemas de conducta, incluyendo el miedo y/o las agresiones a otras personas o animales. Es posible socializarlos pasado este periodo, pero el propio miedo dificulta y ralentiza el proceso proporcionalmente al tiempo que dejemos pasar (cuanto más tarde más difícil es).

Llegado el nuevo inquilino a casa son los dueños quienes deben enseñarle normas básicas: La limpieza, el orden de los horarios (sueño, comida, paseos y juego) que le proporcionará seguridad, los espacios que pueda o no ocupar, el respeto a los miembros de la familia (jerarquía) y una buena relación con el mundo en el que va a convivir. Si algo falla, los propietarios deberían acudir a un profesional que en una charla les indique una serie de pautas para no desviar el camino, pero son ellos quienes deben realizar el proceso. Es cierto que en esta etapa el cachorro puede aprender diferentes órdenes, pero ésta enseñanza debe ser tranquila y paciente, con sesiones de trabajo brevísimas y sobretodo con mucha motivación, es decir, con mucho juego.

No es conveniente antes de los seis meses plantear al cachorro un adiestramiento marcial, como tampoco sería bueno llevar a un niño de diez años a la mili, en ambos casos el individuo es capaz de aprender y de realizar una serie de órdenes o ejercicios, pero la presión a la que se ve sometido no es proporcional a su madurez, a su autonomía ni a su responsabilidad. El adiestramiento estricto de un perro menor de seis meses difícilmente se llevaría a cabo correctamente, pues pocos serían los amos que entenderían que una sesión de trabajo, independientemente del precio, “sólo” puede consistir en tres o cuatro órdenes, insistir al animal con más ejercicios producirá en el futuro que “se pase de vueltas”.

La excepción a lo anteriormente dicho la encontramos en el trabajo deportivo o en grupo, donde la educación se plantea como un pasatiempo o una diversión para el perro, la motivación es el motor del aprendizaje, mientras que la imposición aparecería sólo ocasionalmente.

Entre los seis y los ocho meses de edad del perro es el momento idóneo para llevar a cabo un adiestramiento: la madurez del individuo permite que se le pueda insistir lo suficiente para conseguir una buena disciplina, y sin embargo el desarrollo hormonal no habrá culminado aún en la rebeldía característica de todos los adolescentes. El interés por el juego sigue siendo importante, y ello nos permitirá combinar la motivación en la obediencia del animal. Por otro lado, si hay algún defecto en un aprendizaje previo (hábitos de limpieza, defectos de socialización, comportamientos destructivos…), estará todavía lo suficientemente “tierno” como para poder remodelarlo a nuestro antojo.

Hasta el año y medio o quizás los dos años puede resultar relativamente fácil convencer a un perro de que es nuestra voluntad la que debe cumplir antes que satisfacer sus instintos, y tenemos diferentes recursos alternativos para ello.

Más allá de los dos años de edad nos enfrentamos a un individuo ya maduro, bien armado y consciente de su potencial, con ideas propias de cómo resolver los conflictos sociales y con una trayectoria de hábitos ya consolidados. Esto nos obliga a no permitir margen de error alguno, lo que se traduce en un trabajo más férreo y hermético que se debe desarrollar con la firmeza, la seguridad y la decisión suficientes para disuadir al animal de sus malas costumbres.

Personalmente he llevado a cabo adiestramientos con muchos perros de cinco y seis años, y algunos de hasta ocho. Los resultados han sido buenos, ante lo que puedo afirmar que un perro puede aprender y también corregirse a cualquier edad. Pero resulta obvio concluir que un mal comportamiento es peor comportamiento cuanto más tiempo pasa.

Pin
Send
Share
Send
Send